
Los desastres naturales ya no son emergencias, los desastres naturales son una constante. Por ello pienso que el espíritu solidario de las donaciones no basta – y que incluso – comienza a ser un estorbo para encontrar soluciones sistémicas.
De como las sociedades reaccionan
En el año 1666 hubo un gran incendio en Londres. A partir de ese incendio la sociedad inglesa aprendió la lección y creó una institución: los Bomberos.
Las epidemias de hace siglos generaron el sistema de hospitales, el desarrollo de los sistemas de agua y alcantarillado, el sistema de recojo de basura, etc.
Las sociedades ante problemas repetitivos generan soluciones institucionales, permanentes: sistémicas.
Cada cierto tiempo, cuando los problemas mutan, esas instituciones tienen que repensarse. Algunas ya no son necesarias, otras tienen que reinventarse totalmente, otras, sólo modernizarse.
La sociedad es un ente vivo. Que se piensa, que toma decisiones en base a lo que le sucede. Las instituciones deben también ser entes vivos. Deben vivir pensándose, pensándose y cambiando, recreándose.
¿Donar cosas y dinero? ¿o tu tiempo comprometido en una acción política?
Los peruanos tenemos serios motivos para pensar en que los desastres naturales no son hechos esporádicos sino una constante. Y tenemos serísimos motivos para pensar que nuestro sistema de prevención y atención ante desastres naturales no sirve más (o no sirvió nunca).
Gente, disculpen que sea aguafiestas con las cuentas de banco abiertas para el depósito de dinero para Cusco o con las colectas de alimentos y ropa. Lo que se necesita más es nuestro tiempo y nuestra acción política.
Busquemos afrontar los problemas con soluciones que impliquen la maduración de nuestra sociedad.
En algún momento tenemos que apretar fuerte a los imbéciles que nos gobiernan. Seguir solamente expresando nuestro apoyo a los damnificados a través de la donación de nuestra ropa usada y el dinero que nos sobra ya no sirve de mucho.
Cada año, cada cierto número de meses, hay un desastre natural. Así es, y así será cada vez más con el calentamiento global. Fríos intensos, desbordes, inundaciones, poblaciones enteras expuestas a un sol despiadado, aumento de cáncer a la piel. Somos, además, un país en el que permanentemente hay riesgo de terremotos.
Será un año Pisco, otro Iquitos, otro Pucallpa, otro Cusco, Carabayllo, Collique, todo Lima, Piura, Huancavelica, Puno, cualquier zona de nuestro país está expuesta.
Por ello, la solución verdadera no está en las donaciones. Las donaciones hablaron bien de nosotros hace unos años. Demostraron que somos un país solidario, con millones de personas desprendidas. Pero las donaciones materiales no contribuyeron en nada a generar un sistema que permita ayuda real y pronta ante un desastre natural. No tenemos una institución que pueda afrontar la desgracia de nuestra población ante un desastre natural de manera eficaz, no tenemos una institución con autoridad que vaya reasentando a quienes deben ser reasentados en otros lugares.
Seguir concentrándonos años después sólo en las donaciones ya comienza a hablar mal de nosotros.
Nuestro espíritu solidario le ha permitido al Presidente Jojolete no hacer nada. El pendejo es capaz de llamar a una nueva teletón pero no de tomar decisiones políticas relevantes al respecto.
Tampoco los presidentes regionales ni los alcaldes hacen nada institucional.
Aparentemente los intelectuales no están proponiendo nada y las universidades tampoco.
Nosotros nos contentamos con donar.
Pero ¿hasta cuándo toleraremos la improvisación?
Prioridades
Las posibilidades de una guerra externa en 10 años son mucho menores que la posibilidad de tener 10 eventos naturales catastróficos en los próximos 10 años. No necesitamos comprar tanques chinos, ni aviones de combate. Necesitamos comprar helicópteros, aviones de carga, tractores, palas mecánicas…
No necesitamos tanto una fuerza armada guerrerista como una organización que sepa como responder pronta y organizadamente a los distintos tipos de desastres a los que estamos expuestos.
Necesitamos profesionales expertos en prevención y atención ante desastres. Necesitamos urgente un fondo de becas para ellos. Necesitamos una institución fuerte con capacidad de acción a nivel nacional que ante un desastre subordine a los necios que coimean en cada pueblo.
Lo que hay que hacer en términos gruesos lo sabemos todos.
Pero seguimos esperando que las autoridades se decidan hacer algo.
Perdonen: estamos gobernados por corruptos y gente que no está pensando en la sociedad.
Estamos dominados por unos economistas incapaces de pensar y actuar fuera de unas pocas reglas que ya se caen solas de obsoletas, pobres arrogantes que carecen de empatía con la gente y sus problemas. Eunucos a los que no sólo les han capado el órgano sexual sino también el corazón.
Transforma tu solidaridad en indignación
Si el espíritu solidario de las donaciones se trasladara a una acción política que exija al Estado que en vez de tanques chinos y tanta tontería, se comprasen helicópteros, tractores y se destine presupuesto permanente al armado de un poderoso sistema de prevención y atención de desastres, el Perú sería un mejor país.
Gente, cada vez más vamos a tener desastres naturales. No podemos seguir pretendiendo que estas son sorpresas que nos da la naturaleza.
¿Quieres donar algo de a de veras? Dona un poco de tu tiempo a una acción política que permita que se nos deje de huevear tanto.
Creo que hay prioridades. Y una cosa que aprendí cuando sucedió el terremoto en Pisco, es que todo el mundo quiere ayudar de inmediato mandando de todo, sin tener en cuenta -a veces- de las verdaderas necesidades de la gente, según ubicación geográfica. Con un grupo de amigos canalizamos alrededor de 15 mil dólares de ayuda desde Seattle, Washington, pero de forma directa, nada de donando a instituciones que se ahogan en burocracia y carecen de logística. La lección final llegó un mes después. Una vez que hicimos contactos para donar comida y otras cosas a un distrito de Pisco a través de la parroquia y su cura combativo, nos enteramos que en Yauyos habían comunidades que fueron destruidas y nadie habia ido en su ayuda. Mis coleguitas (los periodistas) se quedaron todos en Pisco. Ahí fue donde cambiaron nuestras prioridades. EL 80% de nuestra ayuda se fue a Yauyos y el 20 restante a Pisco. Hicimos bien, creo, porque mandamos la ayuda un mes después del sismo, cuando toda la cobertura había disminuido. Ahí, cuando todo el mundo empieza a olvidarse del tema, es el momento crucial para ayudar. En mi opinión.
Jorge,
Con gente incompetente que piense siempre en sus intereses, en los gobiernos (local, regional y nacional), siempre será “momento crucial para ayudar”. Yo la verdad ya no sé que donar… desde el 2006 estoy que dono algo de mi ropa y alimentos, pero se que existe algo llamado IGV que lastimosamente la gente no lo siente.
Asimismo vemos como cada vez los zánganos del congreso se aumentan su sueldo y como la gente muere… cada vez que dono hasta me siento estúpido porque no se si mi donativo se irá al Mercado de Puno o estará en un almacén de La Victoria (ambos casos comprobados).
Alan ganó la presidencia y los representantes de Ollanta ganaron varias alcaldías por esos lares… ¿acaso se hacen responsables?
Todo esto se pudo evitar… lastimosamente tu, como votante, has fracazado.