#PorlaNaturaleza

SUELDO MÁXIMO

Carta al Presidente Ollanta Humala

Se dice señor Presidente que el Perú es un país de emprendedores, lo que no se dice es que somos un país de emprendedores misios.

Publicado: 2014-03-02

Señor Presidente, le propongo una cosa: si usted no quiere debatir sobre el sueldo mínimo lidere un debate sobre el sueldo máximo.

No se asuste, esto nada tiene que ver con que el Estado fije un monto máximo de ingresos del que nadie se puede pasar, todo lo contrario, se trata de estimular radicalmente la riqueza mediante la discusión de cuáles son los factores que la permiten. No hablemos de conformismos, que la gente dedique su máximo esfuerzo a hacer la mayor cantidad de plata posible en sus horas laborales.

Se dice señor Presidente que el Perú es un país de emprendedores, lo que no se dice es que somos un país de emprendedores misios. Lo digo porque en nuestro país la gran mayoría de los emprendedores ni se pagan un buen sueldo, ni generan utilidades, ni tienen los recursos para pagar sueldos decentes y cumplir con los derechos de sus trabajadores y tampoco pagan todos sus impuestos.

Nuestra base de emprendedores así como está no nos sirve para el desarrollo. Ojo, no es que no tengamos una base potente, la tenemos, tenemos una excelente máquina para lograr una velocidad de desarrollo espectacular, lo que no tenemos es el combustible.

Y el combustible en la economía del empresario y del trabajador es la ambición de riqueza. Esa ambición está pervertida en el Perú. Pervertida porque el camino a generar riqueza en nuestro país está marcado por la sacada de vuelta y la corrupción.

Esto no ha sido un invento de los migrantes. Ellos, recibieron el mote de “informales” en las dos o tres últimas décadas del siglo XX, no les quedó otra que aplicar el modelo dominante desde los poderosos de la sociedad peruana: si quieres algo tómalo y zúrrate en las leyes.

Sí, sostengo que la base del irrespeto a las normas, “la informalidad”, ha estado presente desde hace siglos y que a la toma prepotente de tierras y demás recursos de los poderosos, los migrantes respondieron de la misma forma.

Y a la coima para obtener un beneficios fácil y rápido respondieron con lo mismo: “Si el grandazo coimea porque no voy a coimear yo”. Y así, hemos llegado a un equilibrio estratégico pero paralizador, el paradigma de desarrollo del criollazo ya no da para más.

Necesitamos un nuevo acuerdo social que convoque al compromiso de todos. Un acuerdo que termine, como se debe, en una nueva carta magna. Somos ya y por fin y cada vez más una sociedad de iguales y como nunca antes podemos y debemos sostener un debate que nos lleve a fijar las bases de las reglas de juego que permitan el desarrollo de cada peruano y de nuestra sociedad en su conjunto.

Y la premisa de partida es simple: ¿cómo nos organizamos y qué leyes debemos respetar todos para que cualquiera de nosotros pueda, sin hacer trampa, crear riqueza para sí y la sociedad?

Ponga este debate en agenda señor Presidente. Qué hablemos todos de igual a igual. Salgamos del estancamiento de las fuerzas económicas en conflicto de manera pacífica.


Escrito por

Juan Infante

Sociólogo. Experto en temas de desarrollo económico y solución de conflictos. Consultor de empresas. Formador de empresarios.


Publicado en

2032

500 años después del encuentro entre los ejércitos de Atahualpa y Pizarro. Motivo más que suficiente para que todos nuestros traumas estén superados. Terminemos de construir nuestro país. Nos quedan 23 años.