reconoce sus orígenes

El mito de papá Fujimori

¿Qué extrañan los votantes del papá de Keiko?

Publicado: 2016-05-25

Su aparente efectividad. Su presencia ahí donde había problemas graves que resolver. Su predisposición de estar en la cancha. Fujimori estaba presente ahí donde reventaba el chupo o iba a reventarlo.

Inaugurando todo lo que podía, robando cámaras si había un desastre, presentándonos una imagen de líder capaz de limpiar las piedras y el lodo que trajo un huaico.

Todo el Estado en todo el Perú estaba a su servicio, estaba claro que se tenía que promover su imagen. Todos sabían que era él el que tenía que meter el gol y pobre si en un tema importante, alguien se atrevía a no esperarlo.

¿Será posible volver a la aparente efectividad del Ministerio de la Presidencia que apuntaba, en base a obras, a volver a Fujimori papá en un ser mitológico hiper eficaz?

Alberto Fujimori tuvo un batallón del ejército a su entera disposición para ser movilizados hasta para recoger basura o pavimentar pistas si un municipio colapsaba o un grupo humano lo reclamaba.

El culto a la personalidad no ayuda a desarrollar un país pero si ayuda a que un presidente, o un alcalde, vuelva a ser reelecto. Ayuda a que muchos piensen en que es una personalidad cuya presencia es única y que es necesarísimo entregarle el poder una y otra vez.

Y con una gran masa de personas delegando el poder a este ser mitológico infalible aparece la posibilidad que ese ser se convierta en un delincuente imparable.

Así ha sido en izquierdas y derechas, en populismos, mercantilismos, en "socialismos y liberalismos" aquí y allá.

Los ciudadanos quieren esa efectividad. No saben que esa imagen de súper héroe es falsa e imposible de sostener.

No saben, porque nadie está interesado en llevarles una doctrina que les permita construir, que es mejor tener el poder cerca, en los distritos, en las provincias y en las regiones.

Que es más lento pero mejor.

Hemos traslado recursos pero no hemos invertido en capacidad de gestión. Se ha generado dictadorzuelos por doquier. Réplicas de los corruptos por todos lados. Los buenos ejemplos son aun pocos.

La gente no sabe aun usar ese poder para construir mejores distritos, mejores ciudades, mejores regiones. Y los gobiernos después de Toledo, tampoco quisieron fortalecer la capacidad de gestión, con la intensidad, que se requiere cuando delegas a equipos humanos nuevas responsabilidades.

¿Pretenderá Keiko Fujimori replicar un gobierno centralista y hacer que todo gire en torno a promover su personalidad?

Tiene 41 años y de ese modelo bebió.

Su proyecto político no se agota en el 2016. Pueda que vuelva el naranja en paredes de colegios y en toda obra pública.

Yo creo que le va a provocar, si llega a ser presidenta, concentrar poder. Pasar por encima de gobiernos regionales y alcaldes.

Keiko Fujimori si gana, tendrá a todos los congresistas necesarios para desarrollar un Estado que promueva su imagen tirándose incluso procesos institucionales tan necesarios como la descentralización.

No es posible vivir inaugurando obras y, a la vez, liderar equipos para que las grandes instituciones funcionen. Sospecho que Keiko apuntará a lo primero.

En todo caso, por eso está votando la gente.

Es tarea de los políticos desmontar la farsa de la eficiencia de su padre. hay que desmitificar a "Fujimori".

Expliquen. Expliquen. Y Expliquen.

No basta gritar ¡¡corrupto!! No basta que esté en la cárcel, no basta que esté condenado por tener responsabilidad en asesinatos y secuestros.

Construyó un mito y su hija se monta en él sin que nadie lo combata. Y su hija, si gana, apuntará a lo mismo. Y la historia, aunque seguro más corta, volverá a repetirse.

Hablen de esto, la gente entiende.


Escrito por

Juan Infante

Sociólogo. Experto en temas de desarrollo económico y solución de conflictos. Consultor de empresas. Formador de empresarios.


Publicado en

2032

500 años después del encuentro entre los ejércitos de Atahualpa y Pizarro. Motivo más que suficiente para que todos nuestros traumas estén superados. Terminemos de construir nuestro país. Nos quedan 23 años.