dialoga en Lima y en Loreto

Ya viene la libertad

Después de las lágrimas, la lucha

Publicado: 2016-06-16


Aún consternado por la muerte de 50 personas  asesinadas por ser homosexuales.

Les dispararon mientras bailaban, reían, besaban, coqueteaban, bebían un trago.

Fue otro chico el que disparó. Un chico cargado de prejuicios, rabias y violencia generadas por una cultura de marginación al homosexual sustentada por muchas personas en la sociedad.

Para mí es claro que detrás del arma de ese perturbado joven están todos los que justifican la marginación de los homosexuales.

Antes fueron las mujeres, los negros, los judíos, los gitanos, ... los que tuvieron que esconderse y avergonzarse por simplemente ser, los que fueron marginados, perseguidos, obligados a hacer cosas contra su voluntad, los que vieron restringidos muchos de sus derechos como personas.

Antes... y en ese antes, también estuvieron ustedes, escondidos, perseguidos, siendo avergonzados.

Atrocidades de por medio, la sociedad cambió su estúpida perspectiva frente a las mujeres, a los negros, a los judíos, a los gitanos. Y eso mismo pasará con ustedes. Ya está pasando.

Pronto por todos lados podrán pasearse abrazando a sus parejas sin que nadie los cuestione. Pronto, podrán caminar alegres de la mano de sus hijos propios o adoptados. Pronto la época de la oscuridad pasará. Y serán libres y nadie osará avergonzarlos.

Será pronto pero hay que levantarse.

El pensamiento estúpido retrocede, pero hay que ayudarlo.

Pienso y no puedo no llorar con ustedes.

Pero la pena, el desconcierto y la desazón tiene que dar paso a la acción, y la acción es la lucha. Manifiéstense. Salgan todos. Llenen las plazas. Canten y bailen, coquetéense y bésense. 

No hay nada malo en ser felices.

Un abrazo. 


Escrito por

Juan Infante

Sociólogo. Experto en temas de desarrollo económico y solución de conflictos. Consultor de empresas. Formador de empresarios.


Publicado en

2032

500 años después del encuentro entre los ejércitos de Atahualpa y Pizarro. Motivo más que suficiente para que todos nuestros traumas estén superados. Terminemos de construir nuestro país. Nos quedan 23 años.