Voto a voto

Foto tomada del portal de la republica puno

Cómo llegamos aquí

Publicado: 2021-06-02

Aviso, no voy a votar por Pedro Castillo, pero creo que es importante pensar cómo llegamos a la posibilidad de que una persona con tan poca solidez argumental y carente de un equipo de gobierno propio, pueda ser elegido presidente del Perú.

Si Castillo es electo, será por decisión democrática. La mayoría habrá decidido confiar en él y no en Fujimori y no será por ignorancia. Estoy seguro que él no pensó llegar tan lejos. Algo se ha hecho muy mal para que el profe tenga la mayor sorpresa de su vida y no ha sido solo la segunda vuelta.

El profesor de primaria de una escuela rural y líder de una facción radical del sindicalismo docente no tiene plan conocido, tiene un equipo reducidísimo y apenas si tiene propuestas concretas y un slogan.

La más concreta de sus propuestas es "una nueva constitución". Lo escuché en un mitin diciendo que al día siguiente de ganar las elecciones comenzará a recorrer el país para preparar el camino para la nueva constitución. Si gana, nos espera una asamblea constituyente y eso, una nueva constitución. Será difícil ir en contra de ello.

El próximo año se cumplirían 29 años de la constitución del 93. Casi tres décadas y, el domingo, un poco más o un poco menos del 50% de los votantes estará votando a favor de su renovación.

¿Eso es malo en sí? No. Es malo si no tiene contrapeso y si en esa constitución predomina la "irracionalidad de la venganza" y no la viabilidad del país.

Y entonces, la pregunta es: ¿tememos una "venganza irracional" de lo que el Castillo llama "el pueblo"? ¿No confiamos en un debate abierto para discutir una carta magna nacional racional?

Repito, no voy a votar por Castillo. Solo sigo la narrativa ofrecida por el profesor y, lo que el sostiene como idea fuerza es: "el pueblo decidirá".

¿POR QUÉ SE TEME UNA VENGANZA POPULAR?

Si, el "pueblo" será llamado a asamblea, ¿por qué, a priori, pensamos que va a tomar malas decisiones? Vamos a ver que estaría detrás de este miedo que está volviendo muy torpe la comunicación política:

1. Hay un embalse de demandas que no tuvieron espacios para expresarse y, si se expresaron, tuvieron casi siempre un "NO" como respuesta. No se puede, es inviable, fue lo que se respondía casi siempre que un grupo buscaba mejores condiciones. Eso, es abuso de posición de dominio. No nos hemos dado cuenta, pero pónganse de lado de quien para todo escucha un no.

2. Los espacios de expresión en los medios de comunicación sufrieron al menos cuatro procesos:

* Se concentraron. ¿Recuerdan la concentración de medios? Bueno, años después, podemos decir que no fue una buena idea. Esto llevó a un discurso monocorde y al despido de periodistas independientes que hacían un contrapeso y daban algo de tribuna y racionalidad a las demandas sociales. Se decidió sacarlos de la señal abierta ¿por qué? por su independencia, a pesar de ser liberales en su mayoría.

* Se llenaron de no más de 30 caseros, invitados que se expresaban en enorme mayoría a favor de los intereses de un grupo muy pequeño de peruanos. Ellos tenían la verdad en la narrativa de los sucesos y las interpretaciones. Su palabra favorita frente a cualquier interés manifiesto de otros grupos sociales era, "NO". No es posible.

* Los medios se debilitaron. Menos audiencia, menos auspicios. A pesar que la gran empresa veía representado sus intereses, no los fortalecieron, por el contrario, la concentración empresarial, que también se ha dado, fue quitándoles inyección publicitaria. "Con menos competencia, menos necesidad de hacer publicidad, lo siento", así de corta fue la visión empresarial. Y los medios perdieron independencia y muchos se convirtieron en cierta medida, en limosneros. 

* Con menos dinero, se redujo la posibilidad de hacer buen periodismo. Los equipos periodísticos se redujeron y cada vez tenían que crear noticias para más medios: la web, el cable, las redes y el tradicional, menos gente, más tareas, ser periodista en un medio de comunicación tradicional, es hoy trabajar el triple en el mejor de los casos por el mismo sueldo. Y eso, claro, baja la calidad notoriamente. La gente migró a buscar noticias e información a las redes sociales y a los medios locales. Los medios grandes, terminaron hablándole a una comunidad muy pequeña. Cada vez más pequeña y menos nacional.

Los resultados de la pauperización de los medios de comunicación tradicionales es más palpable que nunca con la campaña de Castillo. Al profesor, no le interesa aparecer en ellos y no los necesita. Jamás había pasado eso en el Perú y no tiene que ver solo con la emergencia de las redes sociales. Los medios grandes hoy son "muy limeños", en realidad "muy limeñitos", la resonancia nacional ya no existe. 

3. La gran empresa concedió poco. Poquísimo. Se opusieron a todo. Nada que no pasase por su filtro, era viable. Ni siquiera la ley de octógonos. Ganaron fácilmente casi todas sus batallas, se opusieron y lograron postergar años decisiones que beneficiaban a la gente. Ganaron las batallas, perdieron mucha reputación.

De lejos, uno no llega a entender como la minería no es amada por sus vecinos. Con todos los recursos que tienen, en muchos lugares se les odia. De cerca, uno comprende. Demasiadas han sido las torpezas cometidas por exceso de arrogancia de sus funcionarios. Los profesionales mejor pagados del Perú, no han podido en 30 años idear una estrategia social que genere armonía. El resultado, sus vecinos, los que deberían beneficiarse con su presencia, son sus opositores.

4. La pequeña empresa no se ha considerado nunca burguesía local. El y la pequeña empresaria no logra interiorizar que es un burgués que debe participar activamente de la construcción de su sociedad. Esconde sus logros y su riqueza, afea en lugar de embellecer su entorno, para que no lo busquen ni el Estado ni "los ladrones". 

Le interesa un pepino contribuir con la sociedad, pagar impuestos y, ahora, a pesar de convivir con migrantes venezolanos y saber, por testimonio directo, de lo que es un gobierno con la lógica del chavismo, es capaz de votar por Castillo.

Hoy por la mañana, en un grupo de empresarios de Gamarra, le pregunté a un militante ferviente de López Aliaga, por qué ahora, semanas después, era un militante ferviente de Castillo, respeto tu posición - le dije -, pero quisiera entender el salto largo entre estos dos extremos... cri cri cri, no he tenido respuesta.

Pero, puedo entenderlos. Gamarra tiene dividido su voto, lo tienen también los mercados de abastos de todo el Perú, Mesa Redonda, Las Malvinas, los empresarios de la pequeña hotelería, los bodegueros, en fin. ¿Por qué?

¿Por qué un empresario, una empresaria, un emprendedor, una emprendedora, votaría por Castillo?

A ver:

+ Créditos con intereses altísimos. Y siempre la misma respuesta, ya van a bajar, tres décadas con la misma respuesta, es demasiado, no han bajado. El costo del dinero es altísimo para un pequeño empresario.

+ Ausencia de programas masivos que beneficien sectores grandes o conglomerados completos. Lo que hace el ministerio de la Producción sirve muy poco y se mantienen. Muchísimos millones de dólares y no tenemos política eficaz para la pequeña empresa ¿a quién le importa? a nadie.

+ No reconocimiento de su agenda. El pequeño empresario no es sujeto de derecho de atención. Si dice, "me está matando la importación china", le dicen, "no se puede hacer nada". Y quizás sea verdad, pero nadie le ha dado una salida al reto real de mantener su empresa en desarrollo. El NO, ha sido la respuesta reiterada.

+ Plazos larguísimos para recibir sus pagos cuando le venden a la gran empresa. 

+ Miserabilización de su identidad: "son informales", no se les reconoce ni deberes ni derechos. Son menos. No tienen derecho a las finanzas, solo a las microfinanzas. Y todo, como si nada.

+ No hay en sus zonas, inversión municipal de magnitud. Nadie piensa en políticas locales para fortalecer sus zonas comerciales. La inversión pequeña, no es resaltada en los vecindarios. 

+ No hay una política de los municipios de fortalecer su burguesía local. El pequeño empresario ha estado al margen de la construcción de su país y del mejoramiento de su entorno.

+ No hay gremialidad. Todos sus gremios son cascarones huecos. Muchos, no saben ni lo que quieren ni lo que realmente necesitan, básicamente porque no discuten, son demasiado básicos en sus agendas, viven el día metidos en sus negocios y, no hay densidad intelectual en esa discusión. Ni espacios para debatir.

+ La gran empresa que se vincula con ellos ya sea como compradora o utilizándolos como red de distribución masiva poco a hecho para fortalecer su desarrollo. Los gerentes de la gran empresa han sido flojísimos y despreciativos. Estos temas eran gastos y no inversión.

5. "Ahí viene el lobo, ahí viene e lobo" repetía el niño movilizando a sus padres contra el peligro, pero era mentira, al final cuando llegó, nadie le creyó. Se mancharon trayectorias de personas, o se les catalogó: es muy rojito, muy social, caviar, se anuló la participación de quienes podría ayudar a construir un país viable. 

No se si llegaron a decirle a PPK comunista, pero si recuerdo que se le dijo a Vizcarra y a Sagasti y a los morados y a Mendoza y... bueno, ahora, ya cuando le tocó al más radical de todos los candidatos, el calificativo se desgastó.

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Si gana Castillo y repito, no voy a votar por él, no sabemos bien que va a pasar.

Bueno, sí lo sabemos: lo que mande "el pueblo". Ok. Hay una chance más, que esa nueva constitución sea un instrumento de desarrollo y no una puerta hacia la pobreza.

Hay más cosas de las que quisiera hablar, pero ya esto se hizo largo. Solo una cosa más. Se ha apretado demasiado el resorte, hemos vivido, en la percepción de más o menos el 50% de la población (y sin ser conscientes), en una especie de totalitarismo a favor de unos pocos. 

No es así me dirán, pero es percibido así, respondo. Y la percepción manda.

No hemos construído un país juntos, tampoco, un país para todos. Es un país donde unos pocos gozamos de mucho y, para el resto, las cosas son bastante más difíciles. Sabiéndolo, no hemos hecho esfuerzos para corregirlo. Por el contrario, nos hemos tapado los oídos, enrejado, tapado hasta las ventanas para no verlo.

Y, encima, es Keiko la que está del otro lado. La persona con peor reputación política posible.

¿Cómo llegamos aquí?


Escrito por

Juan Infante

Sociólogo. Experto en temas de desarrollo económico y solución de conflictos. Consultor de empresas. Formador de empresarios.


Publicado en

2032

500 años después del encuentro entre los ejércitos de Atahualpa y Pizarro. Motivo más que suficiente para que todos nuestros traumas estén superados. Terminemos de construir nuestro país. Nos quedan 23 años.