Una de las peores formas de discriminación (y de no inclusión) es mantener a un grupo humano al margen de los mecanismos de creación y difusión de saberes. A mayor distancia de los centros de conocimiento no solo hay mayor pobreza sino miseria. Porque el pobre evoluciona rápidamente a una situación de mejor calidad de vida cuando tiene la posibilidad de ver cómo hacerla. El pobre florece con apenas un puñado de conocimiento que ataque la esencia de sus problemas. Se hace independiente y comienza a valerse por sí mismo.
Por el contrario, sin conocimiento, cualquier persona se vuelve miserable. Deja de saber cómo desenvolverse en la sociedad y se convierte en solícito sujeto del apoyo caritativo del Estado o de la Iglesia o de cualquier alma caritativa. Cualquier persona amarrada a la ignorancia termina volviéndose un mendigo, un sujeto sin iniciativa, un dependiente y, claro, un humillado. Sin conocimiento básico y relevante para la vida, ni las personas ni las familias ni las sociedades maduran. Veamos el esfuerzo que hacen las familias en la urbe por educar a sus hijos.
¿Por qué una de las tajadas más importante en el presupuesto de una familia es la educación? Porque la educación te hace libre y productivo; porque la educación – si es relevante – te permite construir tu futuro de manera digna. La educación te libera del limosneo al que las almas buenas te quieren condenar.
Todos los gobernantes repiten la frase “hay que enseñar a los pobres a pescar y no regalarles el pescado”, e inmediatamente después de pronunciarla por primera vez, crean un programa de asistencia social que regala comida, alimentos, cocinas, dinero, casas, etc. No pueden, no saben, o las reglas de juego no les permiten cumplir con su palabra. Los presidentes tienen una voluntad flácida: claudican, siempre claudican, antes siquiera de intentar un primer logro.
¿Por qué es tan difícil enseñar a pescar? ¿Por qué tememos meternos a las aguas de los pobres? ¿Por qué pensamos que esas aguas son frías o están sucias? ¿Por qué no es de ‘primer mundo’ preocuparse por los abandonados? ¿O por pura discriminación: simplemente no nos motiva el sujeto que debemos convertir en pescador?
Campesinos, nativos de la selva, pescadores de las caletas, la inmensa población de la que nos nutrimos está abandonada a su suerte en materia de conocimiento. Algunos creen que los campesinos no necesitan un lugar donde aprender. La discriminación mayor de una sociedad es impedir que un pueblo madure sus saberes, que tenga un lugar donde aprender y compartir conocimientos.
Una ‘universidad campesina’ es algo por lo que todos deberíamos luchar. El campesino tiene el acceso bloqueado para aprender cosas nuevas: tecnologías, negocios, construcción de vivienda, mejoramiento de cultivos y de técnicas, mecanismos financieros.
¿Dónde se entera de oportunidades que hoy no tiene oportunidad de ver? ¿Dónde puede conocer como otros hacen mejor eso que ellos también hacen? Por eso se requiere una Universidad Campesina.












Comentarios